Foto del día: Moon, de Shayne Kaye

Sacada con una EOS Digital Rebel XSi (EOS 450D), Shayne Kaye ha obtenido esta magníica foto de la luna. Obtenida con una velocidad de obturación de 1/640 (0,002 segundos) y una apertura pequeña (f/6.4), ha retratado con gran elegancia a nuestra querida compañera nocturna.

moon by shayne kaye

moon by shayne kaye

Original en flickr.

Bravo, Shayne.

Apertura del diafragma y velocidad de obturación (I)

La apertura del diafragma y la velocidad de obturación son dos elementos fundamentales a la hora de hacer una buena fotografía. Muchas veces se ven ambos como complementarios, y se puede jugar con ellos para conseguir el efecto deseado a la foto. Vamos a intentar dar unas bases de lo que es cada uno de ellos.

Apertura de diafragma.

El diafragma es el dispositivo que regula la entrada de luz en la cámara. Básicamente es un disco compuesto de pequeñas aletas que permanece cerrado evitando que la luz entre en nuestro objetivo, y que se abre justo en el momento de hacer la fotografía (este comportamiento se puede alterar, como todo en la vida). El tamaño del la apertura del diafragma puede variarse, y debe hacerse, puesto que cada foto es distinta. Cuanto más abramos el diafragma, más luz dejaremos entrar a nuestra foto. Cuanto más lo cerremos, menos luz dejaremos entrar.

El parámetro que mide la cantidad de luz que entra en la cámara, y más directamente la apertura del diafragma, se conoce como número f. Entender el concepto del número f puede costar un poco, sobre todo porque se mide en pequeñas fracciones. Supongamos que la máxima apertura de nuestro diafragma es 1 (f). Para ir cerrando la apertura, iremos variando esa f en pequeñas fracciones. Así, la apertura del diafragma se irá midiendo de la forma f/2 (medio diafragma) , f/4 (un cuarto de diafragma), f/8 (un octavo de diafragma) … Cuanto más pequeña sea la fracción, más pequeña será la apertura. En cambio, cuanto la fracción más se acerque a 1, más grande será la apertura del diafragma, y por tanto, más luz permitiremos entrar. Mediante la apertura del diafragma también controlaremos la profundidad de campo, pero eso es algo que explicaremos más adelante.

Velocidad de obturación.

La velocidad de obturación es el otro parámetro fundamental a la hora de hacer nuestras fotos. Este parámetro mide la velocidad con la que el diafragma se abrirá y se cerrará en el momento de hacer la foto. Evidentemente, cuanto más rápido se realice la operación, menos tiempo de exposición tendremos. Cuanto más lento, el tiempo de exposición será, evidentemente, mayor. La velocidad de obturación se mide en fracciones de segundo. Normalmente veremos que el parámetro velocidad de obturación toma valores como estos: 1/2, 1/4… 1/30, 1/60, 1/200… 1/1000, 1/1500… Estos son fracciones de segundo. 1/2 sería medio segundo, 1/4 se referirá a un cuarto de segundo… Es decir, cuanto más pequeña sea esta fracción, más rápida será velocidad de obturación. Si queremos velocidades de obturación muy lentas, veremos que nuestra cámara mostrará valores como 1′, 10′ , que se refiere a segundos.

Una velocidad de obturación más rápida nos permitirá capturar imágenes en movimiento con mayor facilidad y nitidez. Con una velocidad de obturación lenta, obtendremos plasmadas en nuestra cámara los movimientos, de una manera más difusa. De hecho, con una velocidad de obturación extremadamente lenta (varios minutos) y una apertura de diafragma adecuada, podremos sacar una foto al cielo en una noche estrellada, y observar el movimiento planetario en la imagen resultante.

Sirva esto como introducción. Profundizaremos en este aspecto poco a poco…

Formatos de imagen: Raw o JPG

Para los que se inician en el mundillo de la fotografía, o para los que, ajenos al mundo digital, vienen del analógico, hay algunos conceptos que pueden resultar algo confusos a la hora de hablar de fotografía digital. Uno de estos conceptos es el del formato en el que se guarda la imagen en la tarjeta de memoria de la cámara. Los formatos sin duda más extendidos son el “Raw” y el “JPG”.

Antes de nada, es necesario dejar clara una cosa: JPG pierde información que RAW no pierde. Es decir, el formato RAW es el más completo. De hecho, el formato JPG se trata de un formato de compresión de imágenes con pérdida de información. Es decir, se asume cierta pérdida de calidad a cambio de que el tamaño de la imagen en el disco (o en la tarjeta) sea menor. En cambio, el formato RAW no pierde información. Este formato (raw significa crudo, sin cocinar) guarda toda la información que la cámara es capaz de capturar en el fichero. Eso sí, el tamaño de la imagen puede ser varias veces mayor.

¿Dónde está el truco? El formato JPG es directamente visible por la mayoría de los programas de ordenador, incluyendo los navegadores. El formato RAW suele requerir cierto procesado de la imagen. De hecho, lo más habitual es obtener un JPG a partir de un RAW. Se podría decir que el procesado del formato RAW es análogo al revelado de una fotografía analógica desde los negativos, pero en el mundo digital.

Ya entraremos en especificaciones técnicas en otro momento. De momento, tenemos que tener claro estos conceptos. ¿Cuál utilizar? Pues, como casi todo en la vida, depende de lo que queramos hacer. En el procesado de la imagen RAW podemos determinar y modificar los parámetros básicos de una imagen digital: exposición, saturación, tono, contraste, temperatura, enfoque … Con ayuda de algunos programas incluso podemos determinar todos estos parámetros por zonas de la fotografía. Hacemos un “revelado” a nuestro gusto. Esto lleva un tiempo, como es evidente.

Cuando usamos el formato JPG con nuestra cámara, estamos haciendo que sea la propia cámara la que procese la imagen original, generando el formato JPG a partir de los parámetros predefinidos en la cámara. Normalmente estos parámetros se pueden cambiar, pero cada foto es un mundo ;)

Así que, ¿tenemos prisa? Formato JPG. ¿Queremos recrearnos con nuestras fotografías? Formato RAW. Yo, personalmente, uso ambos formatos. Mi Canon permite grabar tanto en RAW como en JPG simultáneamente, así que cuando salgo a hacer fotos, dejo que se graben ambas. Luego proceso las imágenes que más me interesan. Por supuesto, si queremos hacer ráfagas de fotos, hay que tener en cuenta que la imagen tarda un tiempo en ser grabada, así que, como siempre, dependerá del momento.

Fujifilm Z33WP , sumergible a precio asequible

El mercado de las cámaras sumergibles ha sido un coto cerrado a profesionales del sector hasta hace bien poco. Afortunádamente, las marcas están lanzando productos con la suficiente versatilidad como para ser empleadas por la mayoría de los mortales en nuestras pequeñas inmersiones, que normalmente suelen ser en periodo vacacional.

Los precios, como siempre, varían a medida que vamos obteniendo más y mejores características. Pero como siempre se dice en este mundillo de la fotografía, cada cosa para lo suyo. La más barata que hemos encontrado nosotros es la Fujifilm Z33WP , un modelo que podemos encontrar por un precio que ronda los 100 euros, y que nos permitirá hacer fotos subacuáticas hasta una profundidad de 3 metros, ideal para nuestras pequeñas inmersiones veraniegas, y una espléndida opción para hacer snorkel.

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