Sensibilidad de la imagen: valor ISO
Hace poco hacíamos una breve introducción a los conceptos de velocidad de obturación (medida en segundos o fracciones de segundo), y apertura del diafragma (medida en fracciones de “f”, que es la apertura máxima). Hoy vamos a tratar otro de esos conceptos básicos: ISO.
En el argot fotográfico, entendemos por ISO a la sensibilidad de captura de la cámara. En el mundo analógico, la sensibilidad dependía del papel fotográfico (el famoso negativo) que era sensible a la luz. Había papeles más sensibles, y otros menos sensibles. En el mundo digital se ha conseguido algo parecido, aunque el concepto es un poco más complejo de entender. Variando el valor ISO, cada píxel de la cámara variará la sensibilidad con la que recibe la luz. Cuanto más más alto es el valor de nuestra ISO, más sensible a la luz será la captura. Cuanto más bajo, menos sensible.
Es muy común emplear valores altos de ISO para fotos nocturnas, o con poca luz, y pudiera parecer “la panacea” para nuestras fotos. No nos equivoquemos, la magia no existe y, como siempre, hay complejidades y complicaciones en todo este proceso. Básicamente, cuanta más sensibilidad (más ISO) manejemos, más luz captaremos, pero también captaremos más ruido en nuestra imagen. Es decir, la foto saldrá un poco menos nítida de lo que esperábamos.
Los valores ISO que más se suelen usar varían desde 60 hasta 3600. Probablemente los más usados sean 100 y 200, aunque, como siempre, todo varía con cada fotografía.
Poco a poco vamos adquiriendo conocimientos, que pronto podremos empezar a aplicar. En sucesivos días iremos dando ejemplos que servirán de utilidad para comprender estos conceptos.